Creo que los sueños y las elecciones presidenciales tienen en común esa posibilidad de acercarnos a nuestro temido inconsciente y exhibirlo sin roche. A diferencia de la experiencia onírica, sin embargo, donde la más vulgar/alucinante/reprimida o pastrula fantasía está permitida, el costo político de lo segundo puede llevarnos a descubrirnos con una serie de problemas propios no resueltos que, proyectados en conjunto, generan las más hondas frustraciones.Los últimos días de la campaña están signados por la confusión que producen los miedos, fobias y traumas de los que estamos hechos. Dejamos que el cerebro reptil juegue con lo sensible y utilice, para ello, la amenaza como herramienta fundamental. Aparece entonces como herramienta liberadora la tercerización, el outsourcing de las culpas, la enajenación de las responsabilidades (“los peruanos son cojudos”, “son ignorantes”, “es que no se dan cuenta”), creada para poder dormir un poquito más tranquilos con nosotros mismos, eximidos de todo pecado (“se los dije”).
Todos los votos, en igual medida los de Humala y los de PPK, por hablar de las antípodas del sistema, representan una suma de condiciones críticas: Desde el rechazo más abyecto hasta la identificación más sincera. Y mal hacemos en asumir una posición sacerdotal de juzgar y castigar al otro por eso. Más coherente resulta reflexionar sobre el origen de esos miedos, comprender la complejidad de la histeria colectiva y el fanatismo. Encontrar qué hay detrás de frases tan cargadas de represión como “pituquito insensible”, “cholo ignorante”, “caviar resentido”, “extranjero vendepatria” o “cachaco autoritario”.
A todos nos asombran los resultados de las encuestas como si olvidáramos que vivimos en un país donde gran parte de sus niños no entienden lo que leen. No somos una sociedad ignorante por decisión propia, sino que somos la consecuencia de un círculo vicioso que empieza por entender la educación como un espacio de tránsito sin sentido aparente (no en vano todos los candidatos creen que la “revolución educativa” consiste en subir el sueldo a los maestros y construir colegios modernos). Cuando camino conversando con las personas por las calles entregando volantes de los candidatos por los que votaré y escucho la frase “qué me vas a regalar”, entiendo un poco mejor que más que una sociedad, somos una agrupación de individuos que hemos recibido una educación que no nos permite ejercer ni entender en qué consiste ser ciudadano.
Me parece inconsistente ningunear a la gente porque va a votar por tal o cual candidato (“es que no entiende que con su voto beneficia al otro”, decimos con frustración). Y todos nos creemos estrategas para dirigir el voto ajeno. Estoy seguro de que nadie que vaya a votar por Kenji lo hará porque le parezca un orador magnífico así como nadie que vote por Henry Pease lo hace porque reparte almanaques. Las convicciones, en un caso y en otro, han sido formadas en base a la educación que cada uno ha recibido sin posibilidad de elegirla, y esa es la injusticia contra la que tenemos que luchar.
Entonces, quienes nos creemos inteligentes y sentimos que hemos sido formados como ciudadanos, mejor que renegar por Twitter o hacer grupos “antis” en Facebook, tenemos que entender la política más allá de las coyunturas críticas, como esta elección en que se define el futuro. Tenemos que sumarnos a la construcción de propuestas que trasciendan las elecciones; y, lo más importante, sentirnos en la obligación moral de hacer pedagogía con quienes no han gozado de ese privilegio. No ningunear, no cholear, no idiotizar, para no caer en la idea primitiva del yo superior. Aguantar un poquito nuestro ego inflado y ser conscientes de que la misma historia se repite cada cinco años, sin que muchos hagamos un carajo por cambiarla.
6 comments:
Lucha de egos para vencer a la raquítica ciudadania
Julio! Avisa en qué partido estás para votar por ti!!! La EDUCACION ES ALGO CENTRAL para el futuro del país, pero como tú dices, el ir a un buen colegio no asegura la formación de una noción diferenciada de lo que es ser buen ciudadano, conciente de la diversidad existente en esa nación que llamamos Peru. Pero creo que tu generación está dialogando en una forma nueva y prometedora. Mantengan el diálogo y sigan exponiendo esas ideas! Gracias! Patricia
De acuerdo, Nahun. Es patético.
Gracias, Patricia. Soy parte de Coherencia (www.coherencia.pe), grupo de jóvenes profesionales que venimos trabajando hace 6 años para dignificar la forma de hacer política en el país. Seguiremos en el diálogo, la única forma de mejorar las cosas.
Me parece muy pertinente la observación sobre lo que nos puede suceder en estas circunstancias, en cuanto a la psicología y las actitudes inconscientes. Tolerar la diversidad sin denigrar es siempre muy difícil.
Felicito el grupo de trabajo y reflexión del que formas parte.
Gracias a ustedes por su comentarios. ¡Saludos!
Ciertamente Julio, es necesario que hagamos esfuerzos pedagógicos sobre política y democracia, ya que los partidos políticos vienen dejando esa función suelta en cancha, al respecto me pregunto:¿esto es intensionado o sus multiples acciones no les permite dar cultura democratico ciudadana a sus militantes y simpatizantes?
Por último, hay que estar concientes que la democracia es una forma de organización social, y por ende compleja que debemos conocer.
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