miércoles 18 de mayo de 2011

Entrevista del recuerdo a Carlos Iván Degregori

Publicamos como homenaje a Carlos Iván Degregori esta entrevista de hace 6 años realizada por Proyecto Coherencia. Sentida pérdida que lamentamos.

Por Gonzalo Gómez y Franklin Medrano.

La violencia política tuvo como epicentro a las universidades publicas de provincia y luego se expande por todo el país.


Como jóvenes de Proyecto Coherencia no podemos dar la espalda al periodo de violencia que sacudió al país. Es por eso que nos acercamos al profesor Carlos Iván Degregori para conversar sobre el rol que los estudiantes universitarios debemos asumir en el periodo de post-violencia política.


Profesor, ¿Cual es la relación entre el periodo de violencia política, la universidad pública y la disminución de la participación política en los jóvenes universitarios?

A partir de la década de 1970, en las universidades públicas de todo el país se extiende un tipo de marxismo muy elemental, muy dogmático que ya ni siquiera lee a los clásicos sino a los manuales, como si en vez de leer la biblia y los evangelios leyeras solo el catecismo. A ello yo le llamo “la revolución de los manuales”. La cifra de estudiantes universitarios se multiplica en todo el Perú y no hay proyecto democrático de universidad que sea capaz de responder a esta enorme masificación. La universidad queda como el centro de Lima, abandonada por las elites y desbordada por los migrantes. En este ambiente es que florece el marxismo de manual, no solo entre los estudiantes sino en muchos profesores de izquierda que en esos años asumen cátedras.

Esto sirve de base a los senderistas, quienes toman los comedores, las viviendas universitarias y asfixian la vida democrática de la universidad. Hay enfrentamientos, en San Marcos hay un solo muerto pero en la Universidad del Centro de Huancayo hay más de 100 muertos, entre profesores, estudiantes y empleados. Por ejemplo, la Universidad de Huamanga nunca pudo recuperar el nivel que tenía antes de la violencia política.

En los 80's, el temor a Sendero Luminoso y a las Fuerzas Armadas despolitiza a la gente. Luego en los 90's, el temor se extiende a las universidades intervenidas. A esto se suma el desprestigio de la política en general y de los grupos ultra-radicales. Como consecuencia, tenemos que la universidad pública se ha ido al otro extremo, de ser hiperpolitizada se ha despolitizado. Yo veo que la mayoría de profesores solo esperan su jubilación. Recuerdo que en la década de los 90's, San Marcos parecía un colegio de secundaria, no había nada con respecto a la política bien entendida como discusión, debate con argumentos, presentación de propuestas, discusión de reforma universitaria, no había nada de esto.

¿Cómo afectaron las políticas que aplicó Fujimori durante su gobierno y el discurso del éxito profesional?

Antes de Fujimori se había llegado a un radicalismo economicista. O sea, el reclamo radical y de las luchas hasta las últimas consecuencias, con quemas, marchas y tiras de piedras. Todo por demandas muy economicistas, como por ejemplo que no cobren nada por el semestre o que no haya limites en las vacantes de ingreso. Todas son demandas economicistas pero no hay demandas sobre la calidad de la enseñanza.

Con Fujimori se da un neoliberalismo bien bamba, se da una liberalización y privatización de mala manera que terminó en la corrupción que todos conocemos pero lo que se vendió fue el discurso de que el mercado es el que asigna los recursos, el que determina todo. Entonces, esto si lo llevas al extremo choca con el espíritu de una universidad. La universidad no puede estar regida totalmente por las leyes del mercado porque de lo contrario, rápidamente desaparecerían facultades o escuelas como filosofía, literatura, historia o ya no se enseñaría griego, latín o quechua. La única universidad privada que pelea por conservar este espíritu es la Católica (PUCP).

El resultado es que no hay propuestas sobre cómo puede ser una universidad del siglo XXI que al mismo tiempo pueda formar profesionales que compitan en el mercado y que mantenga el carácter de universidad. Hasta ahora, yo veo poco o nada. No ha surgido otro movimiento mas político-intelectual que plante estos temas: ¿Qué hacer con el mercado sabiendo que somos una universidad?.

Frente a lo que usted esta planteando ¿Qué tan importante es construir una memoria colectiva en las universidades públicas?

Es indispensable porque lo que hubo en el país fue demasiado grande y atroz como para que le eches tierra y sigas adelante. Según la CVR son 69 mil muertos aproximadamente, hay otros que se oponen a esas cifras y señalan 30 mil. De todas maneras, 30 mil son más que todos los peruanos muertos en todas las guerras que hemos tenido en los 185 años de República. Incluso en proporción a los habitantes ha sido demasiado.

Debemos entender que la alta dirección de Sendero Luminoso sale de las universidades públicas, entre estudiantes y profesores. La violencia política tuvo como epicentro a las universidades públicas de provincia y luego se expande por todo el país. No debemos olvidar que el espacio principal de reclutamiento de Sendero es el espacio educativo, no solo la universidad, sino también el magisterio y la educación secundaria. Sin embargo, el Estado no hace nada. Ya pasaron 25 años desde que comenzó Sendero Luminoso y el Estado no ha hecho nada por la educación. Lo peor de todo esto es que sucede en la era de la información, donde lo principal que un país tiene no son sus minas de oro o de estaño como en Bolivia, ni siquiera las industrias pesadas sino el capital humano, la calificación de sus ciudadanos y ciudadanas. La educación se ha convertido en el principal capital que un país puede tener.

Entonces puedes por último entender que el Estado que no haga nada argumentando que no hay fondos pero que los jóvenes universitarios no hagan nada es realmente escalofriante y muy grave. Hay dos reflexiones básicas que hacer: primero ¿Qué paso con la universidad pública peruana? ¿Por qué Sendero pudo reclutar ahí? ¿Por qué Sendero tuvo ahí uno de sus principales bastiones? Y ¿Qué pasa ahora que el estado no ha hecho mayor cosa por la universidad pública? Mientras no saldes cuentas con tu pasado no puedes construir bien el futuro. Mientras no limpies el polvo que está bajo la alfombra o no saques los esqueletos que están el closet, en muchos casos literalmente, no vas a poder proyectarte hacia el futuro. Sobre un cimiento que no está firme no se puede construir un buen edificio. Hay veinte metáforas que puedes usar para hacer ver la necesidad de reflexionar sobre lo que ha pasado en estas tres últimas décadas y a partir de eso proponer una reforma universitaria.

¿Cómo que cree que podemos empezar a construir esta memoria colectiva? ¿Para esto es necesario que los estudiantes participen junto con los docentes?

Si participan juntos mucho mejor pero si los profesores no quieren los estudiantes tiene que ir para adelante. Yo creo que es muy difícil dar una receta porque la memoria tiene sus tiempos, no es lineal. En España se han demorado más de 50 años para poder comenzar a discutir la guerra civil española, que tuvo un millón de muertos. Ojalá no nos tome tanto tiempo porque de acá a 40 años ya no va a haber Perú sino no abordamos esto como se debe.

La memoria tiene sus tiempos y no depende solo de la comunidad universitaria (profesores y estudiantes) sino de los contextos. De repente puede abrirse otra coyuntura como la del 1999-2000 que permita dar una mirada sobre el pasado con mucha más fuerza y lograr avances pero tampoco es que los universitarios deben esperar que haya otra coyuntura y no hacer nada hasta entonces. Como jóvenes universitarios tienen que husmear más sobre el modo de enganchar a los desinteresados, a los que no les importa. Hay una apertura en Arte y Literatura, creo que en novelas, cuentos, películas, documentales, música, teatro o periodismo, van abriéndose espacios para discutir estos temas. Estos espacios son privilegiados.

No importa que sea una minoría, los pequeños núcleos son los que con sus tesis o trabajos para cursos, comienzan los cambios más profundos sobre estas temáticas. Preguntas claves son: ¿Cómo era la universidad pública en los 70's y en los 80's? ¿Cómo queremos que sea la universidad pública de los próximos 20 años? De repente con ustedes no es pero pueden servir de puente que mantengan viva una memoria para que venga una nueva generación que arme un movimiento que nadie imagino antes. La cuestión es que comiencen a ser planes de reforma mirando al pasado, no importa que sean minoría, la cosa es que no desparezca. La cosa es mantener viva la llama esperando que vuelva abrirse una coyuntura más favorable. Hay que entender, al menos yo lo veo así, que el modo de hacer política no va a ser como antes pero creo que sí es posible una re-politización de los estudiantes en otros términos. Con un componente cultural mucho mayor, con un componente pragmático mucho mayor, no necesariamente economicista. ¿Por qué los estudiantes no pueden luchar por una formación competitiva que les permita abrirse espacios en el mercado laboral? Hay también una lógica pragmática que los puede llevar a fijarse en que tienen que hacer algo porque si a ustedes les va bien a todo el país le va bien.