domingo 22 de mayo de 2011

Golpe mediático, elites políticas y gestos democráticos

Por Franklin Medrano

¿Golpe mediático? Un golpe de estado se justifica en el carácter ilegítimo de un actor político. Por razones de estado o del bien común se justifica la alteración del orden democrático para extirpar del poder a un caudillo u organización que amenaza los intereses nacionales. En estricto, lo que intenta la mayoría de medios de comunicación, los grupos de poder y varios periodistas es sacar de escena a un candidato que representaría una amenaza a los intereses nacionales. La convicción es evitar que llegue al poder. Se trata de un golpe mediático “preventivo” donde la manipulación de la información y la generación de miedo son válidas y donde la definición del candidato de Gana Perú como enemigo nacional es casi explícita. Si Humala es un enemigo público y si armar un frente mediático contra él es justificable es materia de otro artículo. Aquí el asunto es resaltar las actitudes de sus adversarios políticos.





El derecho a la libertad de expresión se ha confundido con la labor informativa y ha degenerado en un apanado mediático donde la violencia se explica a partir de la solidaridad entendida como complicidad entre electores y periodistas. Las acciones y reacciones por polarizar y moderar la situación se dan entre periodistas, entre ciudadanos y entre periodistas y ciudadanos. Todas estas acciones de parte de los medios de comunicación deslegitiman la labor de los mismos porque son interpretadas por los sectores de izquierda y algunos de centro como reflejos de los grupos de poder económico por defender sus intereses.

¿Y donde están los políticos? Lo que resalta en todo este asunto es la inacción de los partidos políticos, o mejor dicho, el silencio premeditado de las élites políticas adversarias de Gana Perú. Humala viene siendo apanado alrededor de una mudez contemplativa y hasta morbosa. Estos políticos optan por el silencio cómplice a cambio de beneficios a corto plazo. Quieren hacer perder a Humala como sea. Con lo cual se permite el juego sucio, el “vale-todo” y el periodismo mal ejercido. No obstante, esto los perjudica a largo plazo porque debilitan el sistema de partidos políticos y mina la legitimidad de los principales medios de comunicación. En otras palabras, la ausencia de gestos democráticos que promuevan un juego político limpio y un periodismo bien ejercido por parte de las élites políticas perjudica al sistema político en su conjunto.

¿Cuál es el costo de este “silencio cómplice” por parte de la élites políticas? El costo de no contar con élites políticas que intenten moderar la campaña electoral por encima de sus intereses de partido es que se imposibilita la formación de un poder político emancipado del poder de los medios de comunicación y le da argumentos fácticos a las lecturas maximalistas que ven en nuestro sistema político un subproducto del poder económico. A largo plazo, este tipo de actitudes genera precedentes que pueden ser interpretados como evidencia de que las élites políticas son incapaces de hacerle frente a los grupos de poder o peor aún, que son funcionales a ellos. Según estos esquemas, la solución a esta subordinación pasa por no reconocer la legitimidad del sistema político en su conjunto, incluyendo políticos y medios de comunicación.

Lo óptimo sería ver a las élites políticas llamando a la cordura a los medios de comunicación y solicitando no se confunda línea editorial con la labor informativa. Gestos como estos por parte de los adversarios políticos de Humala, incluyendo a los fujimoristas, fortalecería la democracia. Con este tipo de gestos el mensaje sería que por encima de las diferencias ideológicas y programáticas existen reglas de juego implícitas en las élites políticas inspiradas en el respeto y la legitimidad de las diferencias.

1 comments:

Marvin Thomas dijo...

Me parece interesante el análisis, pues demuestra absoluta irresponsabilidad mediática; sembrando miedo y contribuyendo a agravar los conflictos sociales. Es más, esta forma de ejercer el periodismo hace que el país desvíe la mirada de otros temas también importantes, como la lucha contra el narcoterrorismo y las terribles consecuencias que el fenómeno del friaje esta dejando nuevamente en el sur del país.