viernes 19 de agosto de 2011

BECA 18: más que buenas intenciones

Tengamos claro que los resultados de Beca 18 -una de las propuestas bandera del nuevo gobierno- no se medirán en pocos meses, cuando veamos en una ceremonia la presentación de los flamantes becarios. Su verdadero impacto se comenzará a medir en cinco años, cuando la primera promoción de profesionales se inserte en un mercado laboral que premie su rendimiento con salarios que mejoren el nivel de vida de su hogar de escasos recursos. Exijamos, entonces, que Beca 18 sea más que un anuncio sobre una convocatoria para acceder a becas, exijamos rigurosidad en su diseño e implementación, de tal manera que se convierta en un potente instrumento de una política de estado orientada a mejorar la equidad en el acceso a educación superior de calidad.

Las cifras de acceso a educación superior en nuestro país ponen en evidencia una vez más que la pobreza es un círculo vicioso: los más pobres no acceden a la herramienta más potente para mejorar sus ingresos. De hecho, entre el 20% más pobre de los peruanos, 88 de cada 100 jóvenes entre los 17 y 20 años con secundaria completa no acceden a educación superior[1]. Cuando se ahonda en las razones que determinan esta situación, se encuentra que las restricciones económicas son la explicación en más de la mitad de los casos. Por si no fuera poco, la educación superior pública no representa una solución efectiva para superar las limitaciones económicas de los más pobres. De hecho, dos de cada tres estudiantes matriculados en un instituto de educación superior no universitario público provienen de hogares no pobres, más aún, en las universidades públicas este ratio es ocho de cada diez [2].

Entonces, una intervención del Estado orientada a proveer financiamiento a jóvenes talentosos de familias pobres podría ser una solución efectiva a la inequidad en el acceso a educación superior de calidad. La literatura internacional discute las herramientas: becas, créditos educativos o sistemas mixtos. Pero más que la suma de casos individuales de profesionales que mejoraron el nivel de vida de sus familias, se trata de una intervención que contribuye a fortalecer el capital humano del país y nuestra capacidad para asumir los retos que la globalización nos presenta.

Beca 18 no es una primicia en el sector público peruano, en el año 2010 se creó el Programa Piloto de Becas y Garantías a los Créditos “Bicentenario de la independencia del Perú”[3] y por estos días 73 estudiantes que ocuparon el primer puesto en la educación pública deben iniciar sus estudios en carreras de ciencias exactas e ingeniería en la Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad del Pacífico, Universidad Peruana Cayetano Heredia, Universidad de Piura y Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. Lo que sí es revolucionario es la escala que se le pretende otorgar a Beca 18, lo que obviamente impone mayores retos a quienes gestionan el programa para asegurar su correcto funcionamiento.

A partir de la experiencia del Piloto “Bicentenario de la República” y de la revisión de otras experiencias, desde la ventana de Gobierno Coherente, me atrevo a señalar algunos puntos a considerar en el diseño y escalamiento de Beca 18. Son tres los pilares que creo deben considerarse para que esta intervención pública tenga el impacto deseado en la mejora de la equidad: i) que los beneficiarios de las becas sean jóvenes talentosos pobres que sin Beca 18 no habrían tenido la oportunidad de acceder a educación superior, ii) que los becarios superen las limitaciones que podrían afectar su rendimiento a lo largo de la carrera y que finalmente se conviertan en profesionales (en lenguaje simple, que no se “caigan” y terminen la carrera), y iii) que la educación que reciban sea de calidad, que les brinde las herramientas y capacidades para ser profesionales competitivos en el mercado laboral.

A partir de estos pilares, se proponen las siguientes medidas concretas a considerar en el diseño de Beca 18:

Focalización de beneficiarios: el reglamento de la Beca Bicentenario de la República[4] exige que los postulantes sean i) peruanos de nacimiento, ii) estudiantes de la educación pública al menos desde tercero de secundaria, y iii) haber ocupado los primeros puestos en el mérito académico de su promoción. En este sentido, si se quiere contribuir a mejorar las brechas de acceso a educación superior de los más pobres, es necesario que además de los criterios meritocráticos se incluyan criterios de focalización para asegurar que los beneficiarios de las becas son jóvenes con problemas de acceso.

Educación que asegure empleabilidad: Si bien se ha definido requisitos para la selección de las Universidades considerando criterios de empleabilidad y calidad educativa, la evaluación debería realizarse específicamente a las Facultades y no a la Universidad; todos sabemos que la calidad educativa que ofrecen las facultades de una Universidad no es uniforme. Otro aspecto fundamental que debe corregirse del reglamento de Becas Bicentenario es la aparente “predilección” por las universidades privadas. En realidad, de lo que se trata es ofrecer educación de calidad y las facultades de universidades públicas también podrían cumplir los criterios de selección[5].

Observatorio laboral: Como se propuso en el Programa de los candidatos de Gobierno Coherente para las últimas elecciones congresales, y en línea con el punto anterior, es necesario que se implemente un sistema de información sobre calidad educativa, que por un lado ofrezca información a los becarios (y a los estudiantes en general) para optimizar sus decisiones sobre carreras y universidades. Además, podría representar un incentivo potente para que las facultades mejoren su calidad educativa.

Incluir complementos a la beca: Como se mencionó líneas arriba, Beca 18 cumplirá su cometido cuando sus becarios se conviertan en profesionales y se inserten en el mercado laboral. Especialmente en los primeros años la baja calidad de la educación pública podría convertirse en una piedra en el zapato para cumplir con los requisitos de rendimiento que, como es lógico, un programa de becas exige. En este sentido, es necesario que se incluya un componente para que la transición de la secundaria a la universidad no sea tan dolorosa. Este componente debe incluir reforzamiento académico, hábitos de estudio y un sistema de tutoría que monitoree su rendimiento.

Reforzar a la unidad de gestión: La gestión del programa de becas requiere que se cuente con un brazo ejecutor integrado por profesionales altamente calificados que incluso manejen una perspectiva de ingeniería de procesos para llevar adelante todas las tareas en torno a la ejecución del Programa de Becas. Con el escalamiento que propone el nuevo gobierno, es vital que la OBEC (ejecutora actual del Programa Bicentenario) sea reforzada con equipos técnicos y que se instalen herramientas para la rendición de cuentas.

Estas son solo algunas reflexiones en torno a la propuesta del gobierno de turno de implementación de Beca 18. Más allá de los comentarios específicos a su diseño e implementación, el tema de fondo es que consideremos que las políticas públicas efectivas requieren más que buenas intenciones, y mucho más aún que algunos millones de soles en el presupuesto público. Exijamos que el sector público peruano comience a profesionalizarse y le impregne rigurosidad a las intervenciones que diseñe e implemente.

[1] Mientras que en el 20% más rico la cifra es 9 de cada 100. Fuente: Beltrán, Arlette, Juan Francisco Castro y Gustavo Yamada, 2008. “Casos de Estudio sobre Oportunidades para Programas de Crédito Educativo Expandidos: Perú”. Informe Final.

[2] Yamada, Gustavo y Juan Francisco Castro, 2007. “Poverty, Inequiality and Social Policies in Peru: As Poor As It Gets”. Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico. Documento de Discusión 07/06.

[3] Décima Sexta Disposición Final de la Ley N° 29626, Ley de Presupuesto Público 2011

[4] Decreto Supremo No 003-2011-ED, publicado en El Peruano el 9 de marzo de 2011.

[5] Por ejemplo, la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Ingeniería figura primera en el ránking 2010 de la revista América Economía.

http://rankings.americaeconomia.com/2010/mejores-universidades-peru/ranking-ing-civil.php